Hey, ¿Cómo van las cosas? Te contaré un poco de la situación actual, pues siento que, a medida que avanzamos, dejamos de entender lo que alguna vez vivimos, es cercano a descubrir la historia de alguien más. Hace poco caí en cuenta de que tengo las características de una persona con apego desorganizado, he ahí la razón por la que es tan difícil mantener una relación estable. Hablar con alguien por más de unas semanas me agobia, al tiempo que necesito muestras de afecto y una persona a la cual aferrarme para sentirme bien; una parte de mi es conciente de que los uso como salvavidas, pues suelo perder mi rumbo si no hay quien me dirija, y la otra, se aferra a la creencia de que solo busco a la persona correcta mientras juego en el camino. Ah, ilusa, tan solo colecciono corazones rotos de alguien más o los muchos fragmentos que han quedado de mí. Mara, Daniela, Emilia, Manuel, Eucaris, Patricia, son los nombres de las personas con las que me lié este año y honestamente no creo que vayan a ser los únicos. Cuando estoy cerca de tener algo bueno escapa de mis manos, tan cerca de alcanzarlo, se desvanece en un abrir y cerrar de ojos. Pienso en ella, Emi, como la única que realmente me interesó y me culpo un poco por mi indecisión, espero que cuando leas esto sigan siendo amigas, y pueda seguir considerándola como un lugar seguro al cual recurrir. Aunque las cosas no funcionaran, realmente la quiero. Hace poco descargué Tinder, gracioso ¿Cierto? Sería inclusive más gracioso conocer a alguien que realmente valga la pena ahí. Quién sabe que pueda pasar. Mis pensamientos son desorganizados, lo siento. Dejemos de lado lo amoroso, hay muchas cosas más por contar. Tenemos buenas amistades, si bien Joha no está tanto como antes, Junior hizo su vida y Chino tiene un camino distinto, nos sigue uniendo un hilo especial. Sin mencionar a Luisi, no le escribo, no la llamo, pero el hilo magenta que nos une no se ha desvanecido "puede estirarse, tensarse, enredarse, pero nunca cortarse". Las uniones que se hacen de corazón, permanecen. Glory y Claudia tienen poco en nuestra vida, sin embargo, no imagino una vida sin ellas. Vivir en la residencia es agradable, reconforta estar en un espacio de desequilibradas mentales que se apoyan en busca de un mismo sueño aunque las motivaciones sean distintas. Amo pasar tiempo con mamá y Anderson, pero vivir con ellos es algo que no quiero seguir haciendo. En casa hay muchos problemas económicos, sé que no ayudo lo suficiente. Cambio mis palabras, sé que no ayudo en nada. Ella sola carga con todo sin quejarse, pero el simple ambiente es estresante. En ocasiones siento que la tensión puede ser cortada en el ambiente, a una palabra de que todo estalle. Los amo, son lo más importante en mi vida, a ella le debo mi corazón, a él le debo parte de lo que soy, y a ambos, el haber aprendido a amar. Quisiera ayudarlos pero no puedo, así que, por favor, hazlo tu por mí. Espero que el pueda estudiar lo que le haga feliz, ya sea gastronomía o ingeniería, y que ella conozca a alguien que le devuelva su sonrisa, pueda salir de las deudas en las que se envuelve para mantener la casa a flote, y se sienta plena, llena de salud. Mi mayor miedo es que alguno enfrente una enfermedad o se rindan ante las trabas de la vida. Extraño a papá y lo amo con intensidad, pero es un tema aparte. Los estudios, vaya. Suelo sentir que no me esfuerzo lo suficiente, que podría llegar a más, que pierdo el tiempo, pero no hago nada por cambiarlo. El mar es profundo, tan profundo que puedo ahogarme en cualquier momento sin el conocimiento necesario, y aunque estuve años en práctica, no me enseñaron a nadar en un lugar así. Sé que soy capaz de muchas cosas, aún así, por tanto creí que "soy tan inteligente" que el esfuerzo era innecesario, hago lo mínimo por resultados mediocres para mí pero a la mayoría le resultan impresionantes. Soy un fiasco que debe concentrarse en cambiar, que debe comprometerse con algo por primera vez en su vida. He contado mucho, perdón por sobrecargarte de información que muy probablemente ya se encuentra en un rincón olvidado de tus recuerdos. Querida yo del futuro, ¿Cómo van las cosas? ¿Encontraste a alguien que te haga sonreír sin querer huir? ¿Te comprometiste con los estudios? ¿Pudiste terminar de escribir un lIbro? ¿Anderson estudió lo que quería, se encuentra bien? ¿Mamá es feliz? ¿Las deudas se han apaciguado? Querida yo del futuro ¿Lo logramos? ¿Finalmente podemos decir que somos doctoras con la cabeza en alto? ¿Podemos presumir que, con esfuerzo, alcanzamos nuestros sueños? Querida yo del futuro ¿Eres feliz? Sin conocerte, estoy orgullosa de tí, porque sea cual sea la respuesta, lo habrás intentando. Y lo sé porque somos la misma persona, y me encargaré de que sea así. Atte: Yuri, una ansiosa estudiante de segundo año de medicina. Hija, hermana, amiga, un alma asustada que dará lo mejor de sí. Nos leemos pronto, doctora.
By YoDelFuturo ®
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Hey, ¿Cómo van las cosas? Te contaré un poco de la situación actual, pues siento que, a medida que avanzamos, dejamos de entender lo que alguna vez vivimos, es cercano a descubrir la historia de alguien más. Hace poco caí en cuenta de que tengo las características de una persona con apego desorganizado, he ahí la razón por la que es tan difícil mantener una relación estable. Hablar con alguien por más de unas semanas me agobia, al tiempo que necesito muestras de afecto y una persona a la cual aferrarme para sentirme bien; una parte de mi es conciente de que los uso como salvavidas, pues suelo perder mi rumbo si no hay quien me dirija, y la otra, se aferra a la creencia de que solo busco a la persona correcta mientras juego en el camino. Ah, ilusa, tan solo colecciono corazones rotos de alguien más o los muchos fragmentos que han quedado de mí. Mara, Daniela, Emilia, Manuel, Eucaris, Patricia, son los nombres de las personas con las que me lié este año y honestamente no creo que vayan a ser los únicos. Cuando estoy cerca de tener algo bueno escapa de mis manos, tan cerca de alcanzarlo, se desvanece en un abrir y cerrar de ojos. Pienso en ella, Emi, como la única que realmente me interesó y me culpo un poco por mi indecisión, espero que cuando leas esto sigan siendo amigas, y pueda seguir considerándola como un lugar seguro al cual recurrir. Aunque las cosas no funcionaran, realmente la quiero. Hace poco descargué Tinder, gracioso ¿Cierto? Sería inclusive más gracioso conocer a alguien que realmente valga la pena ahí. Quién sabe que pueda pasar. Mis pensamientos son desorganizados, lo siento. Dejemos de lado lo amoroso, hay muchas cosas más por contar. Tenemos buenas amistades, si bien Joha no está tanto como antes, Junior hizo su vida y Chino tiene un camino distinto, nos sigue uniendo un hilo especial. Sin mencionar a Luisi, no le escribo, no la llamo, pero el hilo magenta que nos une no se ha desvanecido "puede estirarse, tensarse, enredarse, pero nunca cortarse". Las uniones que se hacen de corazón, permanecen. Glory y Claudia tienen poco en nuestra vida, sin embargo, no imagino una vida sin ellas. Vivir en la residencia es agradable, reconforta estar en un espacio de desequilibradas mentales que se apoyan en busca de un mismo sueño aunque las motivaciones sean distintas. Amo pasar tiempo con mamá y Anderson, pero vivir con ellos es algo que no quiero seguir haciendo. En casa hay muchos problemas económicos, sé que no ayudo lo suficiente. Cambio mis palabras, sé que no ayudo en nada. Ella sola carga con todo sin quejarse, pero el simple ambiente es estresante. En ocasiones siento que la tensión puede ser cortada en el ambiente, a una palabra de que todo estalle. Los amo, son lo más importante en mi vida, a ella le debo mi corazón, a él le debo parte de lo que soy, y a ambos, el haber aprendido a amar. Quisiera ayudarlos pero no puedo, así que, por favor, hazlo tu por mí. Espero que el pueda estudiar lo que le haga feliz, ya sea gastronomía o ingeniería, y que ella conozca a alguien que le devuelva su sonrisa, pueda salir de las deudas en las que se envuelve para mantener la casa a flote, y se sienta plena, llena de salud. Mi mayor miedo es que alguno enfrente una enfermedad o se rindan ante las trabas de la vida. Extraño a papá y lo amo con intensidad, pero es un tema aparte. Los estudios, vaya. Suelo sentir que no me esfuerzo lo suficiente, que podría llegar a más, que pierdo el tiempo, pero no hago nada por cambiarlo. El mar es profundo, tan profundo que puedo ahogarme en cualquier momento sin el conocimiento necesario, y aunque estuve años en práctica, no me enseñaron a nadar en un lugar así. Sé que soy capaz de muchas cosas, aún así, por tanto creí que "soy tan inteligente" que el esfuerzo era innecesario, hago lo mínimo por resultados mediocres para mí pero a la mayoría le resultan impresionantes. Soy un fiasco que debe concentrarse en cambiar, que debe comprometerse con algo por primera vez en su vida. He contado mucho, perdón por sobrecargarte de información que muy probablemente ya se encuentra en un rincón olvidado de tus recuerdos. Querida yo del futuro, ¿Cómo van las cosas? ¿Encontraste a alguien que te haga sonreír sin querer huir? ¿Te comprometiste con los estudios? ¿Pudiste terminar de escribir un lIbro? ¿Anderson estudió lo que quería, se encuentra bien? ¿Mamá es feliz? ¿Las deudas se han apaciguado? Querida yo del futuro ¿Lo logramos? ¿Finalmente podemos decir que somos doctoras con la cabeza en alto? ¿Podemos presumir que, con esfuerzo, alcanzamos nuestros sueños? Querida yo del futuro ¿Eres feliz? Sin conocerte, estoy orgullosa de tí, porque sea cual sea la respuesta, lo habrás intentando. Y lo sé porque somos la misma persona, y me encargaré de que sea así. Atte: Yuri, una ansiosa estudiante de segundo año de medicina. Hija, hermana, amiga, un alma asustada que dará lo mejor de sí. Nos leemos pronto, doctora.
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